martes, 9 de agosto de 2016

Decisiones.

Durante los últimos meses he tenido una especie de revelación sobre cambios grandes que debo hacer en mi vida. Como ya les había contado, el pasado año estudié Periodismo en la universidad, y aunque es una carrera hermosa y comenté que en definitiva era lo mío, pues en realidad no lo es. La carrera es emocionante, te apasiona, te cautiva, te atrapa con tanta fuerza que piensas en hacer el mejor periodismo del país, ser la persona que descubra la verdad donde nadie más pudo hacerlo antes. ¿No es así? Si es lo que te gusta, toda carrera te trasmite similares emociones.

Por mi parte, la primera gran decisión que tomé este año sabático en que le di una pausa a mis estudios, fue un cambio de carrera. Primero quise cambiarme de centro educativo, tenía la idea de seguir también periodismo ¡gracias a Dios no cometí el mismo error! Para cuando fui a hacer el examen de admisión, días antes mientras tenía una conversación con mi mejor amiga sobre la historia que estoy escribiendo, supe que mi destino era Literatura. Lo supe sin más, el mensaje me llegó fuerte y claro. Lo entendí, lo analicé y obedecí.

Entonces llegó la confusión en todo su esplendor; en qué universidad estudiaría. Mi papá me comentó sobre una oportunidad muy buena en una universidad, mi opción era otra. Hice un cuadro comparativo entre las dos universidades y el pénsum de ambas carreras; incluso antes de hacerlo algo en mi interior me susurraba cuál era la opción correcta, una vocecilla que quise ignorar en su momento. ¡Ahora tengo clara mi decisión!

Durante las últimas semanas he tenido un bloqueo para continuar con mi historia. Estuve llena de inseguridades, comparando una y otra vez mi escrito con el de alguien más. Que ella dijo esta palabra, que yo pude haberle agregado esta otra. Un completo desastre en mi cabeza que me desanimaba poco a poco. Ayer fue mi momento, estuve escribiendo un nuevo capítulo y en lo que lo hacía me sentí fascinada, me sentí sufrir por mis personajes, me sentí reír, disfrutar, luchar. Estuve llena de regocijo en cuestión de minutos que lo comprendí. El secreto de escribir siempre es hacerlo para uno mismo. Si lo quieres compartir está bien, pero eso no debe cambiar la forma en que ves tu obra. Tienes que apreciarlo y sobre todo disfrutarlo.

Estuve con ello en mente toda la mañana. Ya en la tarde, abrí mi cuenta de facebook; tenía una notificación de una etiqueta en donde Stephen King da veinte consejos para las personas que quieran ser escritores. Lo leí, el primer consejo era: Primero escribe para ti mismo, después para los demás. "Cuando escribes, estás contándote una historia. Cuando reescribes con otro objetivo, lo que comenzó siendo para ti termina por apagarse". Admito que al publicar el capítulo ayer y leer un comentario sobre "esperaba una gran pelea", me sentí un poco decepcionada. No las culpé porque en el fondo yo sabía que le hacía falta algo, solo que no estaba segura de qué. Cuando regresaba a casa, estuve pensando en lo que necesitaba y ¡bum! se me ocurrió. Llegué corriendo a encender la computadora y escribir lo que le daría el toque final al capítulo. Con el consejo de King supe que uno escribe lo que le salga de corazón en el momento, cuando se trata de un libro, con el tiempo se mejora, se edita, tus ideas cambian y si estás haciendo el borrador tienes la oportunidad de remediarlo. Y es justo lo que estoy haciendo.

Este primer borrador me está animando, me está conduciendo por lo que yo sé es mi camino. Cuando desperté esta mañana me sentí tan bien, tan feliz, tan conforme. Anoche recordé que el año anterior siempre, antes de dormir, leía como mínimo uno o dos capítulos de algún libro. Aunque no me he despegado de la lectura, si dejé aquel hábito que volví a retomar la noche pasada.

¿Se han sentido así alguna vez? De pronto todo empieza a cobrar sentido y empiezas a sentirte satisfecho con lo que haces, deseando hacer más, preparándote para lo que viene. Es placentero y a la vez atemorizante, y sin embargo ¿por qué frenar cuando sabes que eres capaz de más?



viernes, 8 de julio de 2016

No bajes la guardia

La vida es increíblemente dura. Te pasas el día preocupado en situaciones que te atormentan hasta la médula, piensas en soluciones y muchas veces las pones en practica. Entonces te das cuenta que las cosas nunca salen como uno espera. Existen estas personas que a pesar de ello siguen adelante, perseveran hasta alcanzar y vencer. Un hurra por ellos.

¿Pero qué pasa con aquellos que no se toman todo a la ligera? ¿Esos que necesitan más de un rama de soporte para no caerse en el abismo? Muy bien dicen que uno mismo es dueño de su camino y si tú realmente lo quieres, lo intentarás. Así es, en efecto. Sin embargo, estas mismas personas se desaniman tan rápido que muchas veces requieren de un segundo o tercero que les diga que lo pueden lograr. No tiene nada de malo que alguien quiera escuchar un "tú puedes", "tú eres capaz", "te irá bien", "no te rindas, eres mucho más de lo que crees"; y tampoco le hace un daño a alguien apoyar a otro. ¿No les parece?

Si tú te caes, te levantas. Es lo que todos te dicen, es lo que todos creen. A fin de cuentas las decisiones las tomas por tu cuenta. Es importante que sepas por qué haces las cosas, por qué estás peleando una batalla hasta la victoria. ¿Qué sentido tiene dar tu vida por algo que no vale la pena, por alguien que ni siquiera cree en ti? 

Seguro estoy hablado demasiado y a estas alturas aún no se entiende mi punto. Lo que quiero decir es que en lo personal, me he sentido tan incapaz de hacer las cosas, tan insegura. Sé que sólo yo tomo la decisión de quedarme sentada viendo la vida pasar por la ventada o, levantarme, ir al exterior y enfrentarme a la tormentosa realidad. Mi problema es que le tengo tanto miedo a salir que me olvido de vivir. Y es en ese momento, justo cuando sientes que estás mejor como estás, cuando necesitas de alguien, cuando el apoyo de otra persona te dará la fuerza que te hacía falta, el valor que debes aceptar y guardar en una caja de cristal en tu interior para demostrarlo al momento de poner un pie en la calle.

Tener miedo es normal, ¿quién no lo ha tenido? "Si no tienes miedo, no eres humano". Qué frase tan cierta que te hace pensar en que no estás perdido, no estás tomando el camino equivocado por querer salir y superarte, intentar algo más. Estás tomando la decisión más errónea de tu vida si decides que estás mejor ocultándote dentro de las paredes de tu hogar. Tu casa puede ser tu lugar seguro, de tranquilidad, de reflexión, pero después de todo, eso es nada más. Te acostumbrarás tanto a la serenidad, a la calma, a lo monótono y rutinario que te olvidarás de la adrenalina del día a día que te enseña a disfrutar, a vivir, a ser.

Si tú estás pasando por una situación complicada, no bajes la guardia. Mantente firme, busca soluciones, relájate, ten paciencia que lo mejor siempre tarda en llegar, y cuando lo haga, sabrás que la espera insoportable habrá valido la pena. No bajes la guardia, es la única que te ayudará a seguir cuerdo incluso cuando pienses que has perdido toda cordura. No bajes la guardia, porque solo así podrás sobrevivir al mundo salvaje que está cruzando la puerta de tu casa.


martes, 3 de mayo de 2016

Cazadores vs. Brujas.

Como bien saben, me gusta escribir. Decidí empezar una nueva historia llena de brujas y cazadores. Es un nuevo proyecto en el que estoy trabajando. Es difícil crear una historia que sea del interés de muchas personas, pero lo estoy intentado. Así que, me gustaría que ustedes le dieran una oportunidad, les dejaré acá la sinopsis y postearé los links de lo que llevo escrito, el cual los llevará directamente a la red social Wattpad donde podrán leerlo. Aclaro que el título de la historia, así como la sinopsis misma no es la oficial, estas irán cambiando conforme vaya avanzado.

Sinopsis
Cazadores vs. Brujas

Lisette Smith es la menor de tres hermanas; su vida cambia cuando se encuentra a una anciana, quien le hace entrega de un objeto que le revela su verdadera identidad: es una bruja. Luego de meses de entrenamiento, junto a sus hermanas se traslada al otro lado del mundo con el fin de detener a la mayor amenaza que se ha encontrado en su vida, pues planea deshacerse de todas la brujas del mundo y destruir a la humanidad.


La Dama Gris, siendo la más poderosa bruja, forma un complot con los cazadores, quienes con tal de destruir a la especie que ha hecho la vida de sus antepasados un desastre, aceptan gustosos. Excepto uno: Aiden Redmayne, a pesar de tener perfectamente claro que su misión en la vida es hacer desaparecer a aquellos seres con magia, se rebela ante ellos para mantener el mundo sano y salvo fuera del alcance de La Dama Gris y sus compañeros cazadores.

Links (click en el nombre)



Si les gusta la historia me ayudarían mucho al votarla, compartirla y recomendarla. También pueden comentar, dejarme sus dudas y sugerencias que con gusto estoy dispuesta a responder y aceptar para darle a la historia un mejor desarrollo. ¡Gracias!

domingo, 1 de mayo de 2016

Amor de madre

El amor de una madre es verdaderamente incondicional. Es normal que a cierta edad se piense que son una pesadilla, que son insoportables, se enojan fácilmente y se dedican únicamente a mandar o juzgar. No es así, al pasar los años vas entendiendo que si tu mamá te dice que hagas algo que tu no quieres, lo hace por tu bien. Tenlo por seguro. Ellas siempre tendrán ese instinto que les dice que algo está fallando o saliendo de maravilla. ¿Tú crees que tu mamá te dirá algo que no te agrada simplemente para fastidiarte? No lo hará. Jamás. Porque ellas saben de lo que eres capaz y si intentan limitarte, no será porque no crean que no puedes, sino al contrario, ellas pensarán que claro que lo lograrás, pero no te quieren enviar al inmenso mundo real para que te lastimes en tus momentos de tropiezo. Es completamente normal. Es tu mamá y siempre se preocupará por ti. A veces les gustaría tenerte en una cajita de cristal y no dejarte salir nunca por miedo a que te suceda algo. Como madres deben entender que los hijos son como los pichones, algún día empezarán a extender sus alas y es su deber dejarlos volar.

Aun cuando estés lejos, a miles de kilómetros del nido que te vio nacer, ellas seguirán ahí. Si por alguna razón tú te desvías del camino, ellas seguirán ahí. Es el amor hacia ti el que les impedirá alejarse.

Les contaré una historia sobre una madre y su hijo. En ella el hijo tenía problemas con el alcohol, gracias a la audacia de él, ella nunca lo vio demasiado ebrio. Un día, se encontró a su hijo recostado en la pared de la calle, ¿qué podía hacer? Le habló, le preguntó qué le pasaba y en cuanto se dio cuenta que su hijo no estaba en sus cabales, le compró una botella de agua y lo llevó a casa ayudándolo en el camino. Permitió que él se fuera a dormir y le ayudó a beber siquiera dos tragos de café cargado que le había preparado. La mamá se recostó en su cama a llorar, pasó la noche preocupada porque no sabía cómo ayudar a su hijo. Jamás lo había visto tan embriagado y el solo recordarlo la atormentada. ¿Se imaginan lo difícil que ha de ser para una madre ver a su hijo en condiciones complicadas como estas? A la mañana siguiente, él tenía que ir a clase. Como en el día anterior una de las preocupaciones de la madre era saber si su hijo había comido siquiera algo o no, esa mañana, madrugada en realidad, se levantó a las 4 am a prepararle el desayuno a su hijo, cocinó un par de huevos y los puso entre un pan, asemejándose a un sándwich. Luego despidió a él y regresó a la cama, más tranquila, a seguir durmiendo. Dos horas más tarde volvió a levantarse, pues tenía que ir a trabajar.

Son estos pequeños detalles los que nos demostrarán toda la vida que una madre es incondicional. Su amor, su comprensión, su confianza y su apoyo son los que nos impulsan a creer en nosotros mismos, a luchar por lo que queremos. Qué mejor motivación que el saber que tu mamá siempre será la primera en creer en ti, ella es la presidenta de tu club de fans, ella es quien estará toda la vida para ti, incluso cuando no. Porque fue ella quien te amó primero y será ella quien nunca dejará de hacerlo.

PD.: ¡Feliz día de las madres!


(Acá es el 10 de mayo).